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Saint Luke, Escuela de Medicina

Salud y medicina aztecas

Salud y medicina aztecas

Antes de que Alexander Fleming y Louis Pasteur descubrieran por separado la penicilina y sus efectos antibióticos, la medicina azteca como otras civilizaciones en Grecia, Sri Lanka y Rusia ya aplicaban los hongos para tratar infecciones.

La medicina que practicaron los aztecas antes de la llegada de los españoles es todavía objeto de estudio de especialistas e historiadores por su alto desarrollo y conocimiento acerca de cuatro mil plantas medicinales, muchas de las cuales se continúan usando para tratar enfermedades.

La medicina no era una profesión que se estudiara como se hacía con otras artes o la milicia. La enseñanza era de tipo oral y se transmitía por generaciones, por lo que en la actualidad es considerada como empírica.

La farmacopea azteca o mexica comprendía minerales, carne de algunos animales y un enorme número de plantas. Por ejemplo, un elemento clave era la obsidiana que servía tanto de emplasto para cicatrizar heridas como instrumento quirúrgico. Entre el material utilizado para las operaciones resaltan huesos afilados, púas huevas, sanguijuelas y la hierba datura stamonium como anestésico, de efecto similar al de la mandrágora con una duración de hasta cuatro horas.

El temazcal o baño de vapor, es una de los rituales terapéuticos que se utilizaban para sanar algunas enfermedades como el reumatismo, la parálisis y las neuralgias, y que hoy en día se practica en casi todo el país.

El registro más valioso sobre la farmacopea azteca está compendiado en el libro Libellus de medicinabilus indrum herbis mejor conocido como Códice de la Cruz-Badiano, un antiguo libro azteca cuyo ejemplar fue regalado a los reyes de España, posteriormente fue resguardado por el Vaticano y en la década de los 90 fue devuelto a México y se encuentra en el Museo Nacional de Antropología.

En este hermoso libro ilustrado se describen algunos tratamientos para la epilepsia la cual fue distinguida por dos tipos de crisis: la tónica clónica generalizada y la mioclónica, el códice también describe cirugías de alta complejidad como la trepanación para el tratamiento de paraplejías, parálisis avanzadas, agravadas y generales, así como la circuncisión de uso ritual.

Los jardines botánicos de Texcoco, Tecotzingo y los alrededores de Tenochtitlán eran los grandes “laboratorios” de la medicina azteca, los cuales causaron gran impresión entre los conquistadores españoles. Actualmente el jardín que está ubicado en Chapultepec ofrece una muestra de las especies y sus diversas propiedades que aún se conservan en su lugar de origen.

Como los griegos

Así como la tradición griega relacionaba el cerebro y el corazón con las emociones y la razón respectivamente, los aztecas también tenían sus teorías acerca de la anatomía. Para nuestros antepasados mesoamericanos los dioses y fuerzas o entidades anímicas tenían una influencia sobre la salud, a tales entidades anímicas las nombraron y ubicaron en el cuerpo: el teyolía se ubicaba en el corazón, el tonalli en la cabeza, y el ihíyotl en el hígado.

Aun cuando las enfermedades tenían un origen natural, divino o mágico y la terapéutica se basaba en la religión, la magia o la medicina empírica (medicamentos y cirugías), compartían algunos principios de la profesión médica en la actualidad: la salud era considerada como un equilibrio del organismo y lo contrario como una enfermedad.

 


Fuentes

Manuel Pijoan. Medicina y etnobotánica aztecas. ELSEVIER, 9 de octubre de 2003. Fecha de consulta (5-11-2017)

Juvenal Gutiérrez Moctezuma y Mónica Gutiérrez Cadena. Historia de la medicina. Organización médica mexica (azteca) y sus tratamientos con énfasis en la epilepsia. Revista mexicana de neurociencia, julio-agosto de 2009 (PDF). Fecha de consulta (4-11-2017)

 


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