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Saint Luke, Escuela de Medicina

Médicos de ficción y reales, personalidades inolvidables

Médicos de ficción y reales, personalidades inolvidables

Ser médico es una de las profesiones más admiradas y quizás cuestionadas. Atajan a la muerte, aunque sea esporádicamente, y atenúan lo males físicos y crónicos. Salvar y curar están ligados de manera indefectible a los doctores y con ello les acompaña un halo de divinidad o nobleza. ¿Pero quién está detrás de la bata blanca? La ficción se ha encargado de personificar a los médicos en obras memorables.

Aunque es común estigmatizar a la profesión en series de televisión, películas y libros, hay un claro interés por volcar los valores de una sociedad y su época en este tipo de personajes.

Uno de los primeros doctores tanto del cine como de la pantalla chica fue el Doctor Kildare, protagonizado en el cine por Lew Ayres en los años 30, y por Richard Chamberlain en la televisión a principios de los 60. El personaje apareció por primera vez en la década de los 30 en una historieta y luego fue llevado al cine. Debido a su éxito, la MGM creó una serie de televisión en donde el personaje es un internista que trata casos de epilepsia, adicción a las drogas y drepanocitosis, que en aquella época no eran temas comunes en la televisión. Las enfermedades venéreas y el uso de la pastilla anticonceptiva no corrieron la misma suerte y los capítulos dedicados a estos temas fueron censurados por la cadena MGM. Sin embargo, los casos clínicos presentados eran asesorados por la Asociación Médica Americana.

Desde aquel médico joven responsable y preocupado por sus pacientes son célebres los doctores mediáticos y se da un brinco al siglo XX con House. La serie del doctor House, es quizás la más emblemática en la época actual. Sin embargo, el personaje está basado intencionalmente en Sherlock Holmes, el detective más famoso de la historia de la literatura, creado por Arthur Conan Doyle quien a su vez estudió medicina. Los conocimientos en la materia le ayudaron a crear al doctor Watson, quien narra los casos de Sherlock en primera persona y ayuda a éste a resolverlos.

En el siglo XIX la maldad también fue parte de la práctica de un médico famoso en la obra literaria El doctor Jekyll y mister Hyde de Robert Louis Stevenson o Frankenstein de Mary Shelley, el monstruo cuya creación es equivocadamente atribuida en algunas películas a un médico, cuando Victor, el protagonista estudió más bien química.

En la literatura contemporánea se pueden citar dos casos alejados de las historias de terror mencionadas y con tintes más existencialistas. El primero es Tomás, de profesión médico, protagonista de La insoportable levedad del ser de Milan Kundera. Desde las primeras páginas se pregunta sobre el mito del eterno retorno propuesto por Nietzsche, y su historia gravitará sobre esta premisa.

El segundo, es La hermana de Sándor Márai. En un pasaje de la novela, se produce un filosófico diálogo entre el médico y su paciente, un célebre músico hospitalizado con una enfermedad desconocida. El doctor reflexiona:

“-¿Cuál cree que es mi primera sensación al entrar en una habitación desconocida y ver a un extraño gimiendo?... Me viene a la cabeza una pregunta: ¿cuál es la mentira que hay aquí? Me refiero a cómo la mentira de una vida ha llegado a traducirse en enfermedad. ¿Cómo se ha convertido todo lo que había en esa habitación, todo lo que había en el cuerpo y el alma de esa persona, en determinados datos clínicos: cálculos biliares, acidez gástrica, trombosis o…?”.

 Los médicos reales

Más allá de lo que los médicos de ficción reflejan en la sociedad es interesante saber lo que los médicos reales piensan de la literatura. El académico y doctor Daniel Flichtrentei sostiene que la medicina no es una ciencia, sino una práctica que utiliza la ciencia. “La medicina traspasa el conocimiento general de la ciencia a cada caso individual, a cada paciente que a un médico le toca tratar. Es decir, a cada historia”.

Algunas comunidades de médicos no han estado de acuerdo con la visión reducida de la profesión, sobre todo en las ficciones televisivas. En un informe fechado en 2008 la comisión deontológica de la Organización Médica Colegial consideró que “los seriales médicos no pueden centrarse en las miserias de médicos, enfermeras y pacientes”.

En un peculiar seminario realizado en Buenos Aires en 2016, un grupo de especialistas reflexionaron sobre la medicina y la literatura. Los médicos acordaron que “está comprobado que el consumo de narraciones (literatura, cine, series, etcétera) ayuda a mejorar la teoría de la mente, es decir, la capacidad de comprender y reflexionar acerca del estado mental de otra persona y, en consecuencia, poder prever en cierta medida su comportamiento futuro. La empatía, ese poder ponerse en el lugar del otro, es uno de los rasgos que más se benefician con las historias de ficción”.  

Así mismo, Iona Heath, una doctora inglesa escribió Ayudar a morir, un pequeño libro del que fue citado el siguiente extracto durante la misma reunión en Argentina, y que resume los beneficios de la literatura en la profesión del médico:

“Morir es difícil, y también lo es ser médico: presenciar cada día el sufrimiento y la finitud, y tomar conciencia una y otra vez de los límites de la ciencia y de la propia habilidad […] Para asumir esa ardua responsabilidad los médicos necesitan ayuda. En mi caso, como espero haber demostrado, la principal ayuda procede de los escritores en general y de los poetas en particular”.

Los médicos, con su voz individual son quienes podrán definir mejor su profesión e inquietudes, como lo han hecho la doctora Heath u Oliver Sacks, el neurólogo que escribió varios libros (como El hombre que confundió a su mujer con un sombrero) con sus experiencias y las reflexiones que derivaron de cada caso que narró. Los doctores en la realidad son tan diversos como las personas con otras profesiones u oficios. Su cercanía con la población ha provocado que se produzca el efecto de convertirlos a veces en un estereotipo o un personaje de ficción.

 


FUENTES

Dr. Kildare (TV series). Wikipedia, The free encyclopedia. Fecha de consulta (5-08-2017)

House M.D. Wikipedia, La enciclopedia Libre. Fecha de consulta (5-08-2017)

Milán Kundera. La insoportable levedad del ser. Tusquets Editores México.  Abril de 2002, 138 pp (pág. 5). 

Sándor Márai. La hermana. Ediciones Salamandra, España 2015, 178 pp (pág. 178)

Cristián Vázquez. La ficción y la poesía, como herramientas para hacer mejores médicos. Letras Libres 19 de julio de 2016. Fecha de consulta (7-08-2017)


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