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Ciencia ciudadana, la generación de conocimientos desde la calle

Ciencia ciudadana, la generación de conocimientos desde la calle

¿Qué es la ciencia ciudadana? Ambos términos parecen estar disociados cuando se piensa en las comunidades científicas como grupos de especialistas con altos grados académicos. Sin embargo, no todas las comunidades son tan cerradas como supone el imaginario colectivo.

La ciencia ciudadana es una práctica que cada vez cobra más relevancia para avanzar en estudios que sin la participación de personas comunes, muchas de ellas sin conocimientos científicos o académicos, los resultados de investigaciones relevantes para la población tardarían demasiado tiempo y su alcance estaría más limitado.

Un ejemplo de la colaboración entre ciudadanos y científicos en México es el proyecto “Ciencia que se respira” del Instituto de Investigaciones Respiratorias (INER) puesto en marcha en noviembre de 2013.

Bajo el lema “la ciencia la hacemos todos”, el INER alienta a la población a ser parte de sus investigaciones mediante la proporción de información sobre la salud respiratoria como hábitos, la contaminación y temas relacionados que permitirán mejorar las condiciones que padece la población.

El INER encabeza actualmente seis proyectos como los riesgos del efecto de las palomas a sus cuidadores, el asma y la contaminación, el sobrepeso y el tabaco, entre otras.

En su página web, el INER hace un llamado a todos los ciudadanos voluntarios de todas las edades, niveles de aptitud y educativos no sólo para aportar datos sobre una variedad de escalas temporales y espaciales sino aprovechar sus habilidades para predecir comportamientos o construir nuevas estructuras que permitan desarrollar modelos para mejorar, por ejemplo, algún tratamiento médico.

“Los ciudadanos entusiastas, pueden aportar contribuciones importantes y confiables que no compitan con los datos que se generan en investigaciones cerradas o diseñadas para abarcar un número mucho más pequeño de experimentos o de observaciones”, subrayan los científicos de diferentes universidades que conforman “Ciencia que respira”.

En la Unión Europea la relevancia del ciudadano en el desarrollo de la ciencia es parte del objetivo del proyecto Socientize mediante el cual busca crear un foro común para la cooperación entre los proveedores de e-infraestructura y de infraestructuras de ciencia ciudadana, incluyendo a cualquier usuario final con interés de contribuir en el proceso científico. Mediante la disposición de dispositivos como computadoras, smartphones o cualquier otro tipo de equipo se invita a participar en sus proyectos de investigación.

Otro ejemplo sobre la aportación de las personas comunes a la ciencia es Galaxy Zoo en el que se han logrado clasificar 50 millones de fotos de galaxias gracias a la ayuda de 150 mil voluntarios.

“Para comprender cómo se forman las galaxias, necesitamos tu ayuda para clasificarlas según sus formas. Si eres rápido, quizás hasta puedas ser la primera personas en ver las galaxias que te pidamos clasificar”, promete el sitio desde su portada principal.

La épica investigación publica los registros de datos en su sitio y su blog. Uno de sus mayores éxitos, reconocido por sus creadores, es el acceso a algunos de los telescopios más grandes del mundo ubicados en España (Las Canarias), Chile, Estados Unidos y otros en el espacio, el Suzaku.y el Hubble.

La respuesta de los voluntarios a clasificar las galaxias ha sido descomunal por lo que Galaxy Zoo ha tenido que actualizar su sitio en varias ocasiones. El proyecto, formado por una larga lista de astrónomos con altos grados académicos de diferentes partes del mundo que está mezclado con “amantes de la astronomía”, es un claro ejemplo de ciencia colaborativa.

Los casos de ciencia colaborativa abundan. La medicina, el ambiente y la astronomía son algunos de los temas que interesan a la población por su impacto o por afición. Para muchos científicos está es la forma de desarrollar investigaciones en el siglo XXI.

Como observador seguramente tendrás alguna información importante que aportar. Quizás este es el momento de participar con tu experiencia y conocimientos.

También puedes colaborar con otros proyectos
La plataforma de software BOINC de la Universidad de Berkeley invita a los voluntarios con computadora y conexión a internet. Cualquier persona la puede instalar (http://boinc.berkeley.edu/), funciona como un screensaver, “donas”  el CPU de tu computadora cuando no la estás usando. Después de instalarla, puedes elegir en qué proyecto participar, hay varios proyectos de investigación que la usan, de medicina, física, astronomía, etc. Uno de ellos es - Rosetta@home (http://boinc.bakerlab.org/rosetta/) en el que puedes ayudar a correr simulaciones de estructuras de proteínas, además de diseñar proteínas para combatir enfermedades como SIDA, cáncer, malaria, Alzheimer.
Para estudiar el cambio climático, en el sitio (climateprediction.net) estudian las consecuencias de este fenómeno. El sitio se presenta como el más grande experimento sobre este tema.
Para los amantes de la astronomía está SETI@home (http://setiathome.berkeley.edu/) en el que analizan señales de radio del espacio exterior en busca de vida inteligente (parecido a lo que hacen en la novela Contacto de Carl Sagan y que fue llevada al cine).

En este artículo de La Vanguardia se reseñan ocho proyectos de ciencia colaborativa que se desarrollan en España (http://www.lavanguardia.com/economia/management/20160930/41682360037/ocho-proyectos-ciencia-ciudadana.html)


Fuentes

Ciencia ciudadana. Wikipedia. <https://es.wikipedia.org/wiki/Ciencia_ciudadana> Fecha de consulta (1/09/17)

Ciencia que se respira. <http://cienciaqueserespira.org/index.php> Fecha de consulta (2/09/17)

Socientize. <http://www.socientize.eu/> Fecha de consulta (2/09/17)

Galaxyzoo <https://www.galaxyzoo.org/?lang=es> Fecha de consulta (5/09/17)


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