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Saint Luke, Escuela de Medicina

Breve historia del quirófano y la cirugía

Breve historia del quirófano y la cirugía

Recientemente, en Saint Luke inauguramos el Laboratorio de Técnicas Quirúrgicas (Quirófano) destinado a que los estudiantes aprendan la conducta, técnicas y comportamiento de las áreas quirúrgicas; por lo que aprovechamos este espacio para hacer un breve recuento sobre la historia de la cirugía y sobre las áreas y técnicas que han ido desarrollándose con este propósito a lo largo de los años.

Las condiciones en que las cirugías o intervenciones se han realizado a lo largo de la historia se han modificando de acuerdo con cada época y con sus circunstancias, por lo que existe la necesidad de realizarlas en espacios con requerimientos específicos.

Las intervenciones quirúrgicas (entendidas como las medidas específicas que permiten actuar sobre un órgano interno o externo) han existido desde que el hombre intentó reparar algún daño físico en otro cuerpo y como prueba de ello, existen vestigios que muestran el uso de métodos rudimentarios de sutura, amputaciones, drenajes o cauterizaciones de heridas con el uso de instrumentos candentes.

Ya en la antigua Mesopotamia se mencionaban e incluso legislaban las prácticas quirúrgicas en el Código de Hammurabi (aproximadamente en el 2000 A. de C.). Y alrededor de esta época, en el antiguo Egipto, el Papiro de Edwin Smith refiere cuarenta y ocho historias clínicas quirúrgicas... número impresionante si se piensa en los años en que esto ocurría. Asimismo, en la época faraónica se encuentran descripciones bastante detalladas de procedimientos quirúrgicos (como la extracción de cataratas) en diversas fuentes, particularmente papiros. Uno de los primeros registros oficiales, es el de una circuncisión cuyo grabado se encuentra en el templo de Menfis.

Más adelante, en la Antigua Grecia, se construyeron templos en honor al Dios de la Medicina, Asclepio, desde el año 400 A. de C. En ellos se realizaban lo mismo ceremonias, rituales e intervenciones quirúrgicas; con lo que podemos ver que religión, mitos, ritos y ciencia estaban íntimamente ligados y eran igual de importantes en la vida cotidiana. Los templos contaban con salas diferenciadas para que los enfermos realizaran ejercicios (probablemente lo que hoy conocemos como rehabilitación) y con otras destinadas al descanso (que cumplían con algunas de las funciones de las salas de reanimación y transición de los hospitales modernos). En esta época Hipócrates (hoy considerado el padre de la Medicina) rechazó todo lo que se creía sobre las prácticas curativas basadas en leyendas, lo cual dio pie justamente a que se comenzara a diferenciar a la Medicina como ciencia aparte de las prácticas relacionadas con la religión.

Durante la Edad Media, las intervenciones quirúrgicas eran realizadas por los barberos; lo cual tiene cierta lógica, ya que eran las personas que sabían hacer cortes, contaban con instrumental y tenían la capacidad de atender a sus pacientes/clientes lo mismo en sus casas que en los locales destinados a dicha actividad. Poco a poco, las intervenciones se fueron realizando únicamente en las barberías, mismas que podrían considerarse como quirófanos antiguos.

A partir de los siglos XV y XVI, puede hablarse del nacimiento de la cirugía moderna. En esta época, se abandonaron prácticas como el uso de aceite hirviendo y el instrumental quirúrgico se fue perfeccionando poco a poco.

Para el comienzo del S. XVIII en Europa todavía no existían los quirófanos como los conocemos hoy en día y las operaciones se realizaban en las salas generales de los hospitales o en los domicilios del paciente o del médico. Es hasta el año 1782 que se encuentran registros en Estrasburgo (Francia) del uso de un quirófano o de una sala destinada únicamente a realizar intervenciones quirúrgicas y que contaba con el material necesario. En América, también a finales de este siglo, se inauguró el primer quirófano en Baltimore, Estados Unidos.

En 1822, en Londres, corrían rumores acerca del “Old Operating Theatre”, una sala de operaciones que pertenecía al Hospital St Thomas. Este “quirófano” se encontraba situado en la buhardilla de la última planta de la iglesia de St Thomas y funcionaba de manera clandestina. Los pacientes acudían allí para someterse a operaciones consideradas ilegales durante la época victoriana. Hoy en día, se conserva como museo.

En 1867 el cirujano británico Joseph Lister, profesor de cirugía de Glasgow, comenzó a hablar de antisepsis o asepsia durante las cirugías y recomendaba operar bajo el vaporizador de fenol, el cual era considerado un efectivo agente desinfectante. Gracias a estos avances, a principios de la década de 1880, los bacteriólogos lograron identificar que los gérmenes eran transportados por el instrumental quirúrgico, las manos y las gasas infectadas. Este momento es el parteaguas en el que los procedimientos quirúrgicos se consideran oficialmente como “cirugía moderna”.

A partir de aquí ya resulta casi imposible separar cirugía de quirófano, higiene y asepsia: en 1886, el cirujano Gustav Adolf Neuber hablaba de la manipulación aséptica de las heridas y la prevención de las infecciones. Ernst von Bergmann implementó la esterilización de gasas y el instrumental mediante vapor de agua caliente. El aseo de la mesa de operaciones y el quirófano con productos químicos germicidas, el lavado de manos, el uso de bata blanca, gorros para el cabello y guantes de goma esterilizados, se deben a William S. Halsted, en 1894. Estos datos muestran cómo en tan sólo ocho años se desarrollaron e implementaron las bases de todo lo que continúa siendo imprescindible en la cirugía en nuestros días.

La cirugía llegó al siglo XX aliada con el uso de anestésicos que permitieron a los cirujanos operar sin dolor, así como con el uso de antibióticos que disminuyeron las infecciones postquirúrgicas. Sin embargo, aunque el riesgo de infección de las heridas disminuyó, las complicaciones postoperatorias persistieron. Las infecciones constituyen todavía un problema complejo en la práctica diaria, debido a la resistencia que han adquirido las bacterias; por lo que, cuando hablamos de prácticas profesionales en quirófano, es necesario insistir en las reglas de asepsia y antisepsia, ya que éstas conforman los cimientos sobre los que se basa la cirugía moderna.

Fuentes:

- Muriel Josefina, Hospitales de la Nueva España. Tomo I. Fundaciones del siglo XVI, 2a. edición, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas/Cruz Roja Mexicana, 1990, 360 pp: http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/hospitales/HNET2000.pdf
 

- Trébol López, Jacobo y Herreros Marcos María Dolores, Historia de la cirugía en Revista Future Médicos, 2004-2005: http://lnx.futuremedicos.com/Revista_future/Articulos&Trabajos/historia/HISTORIAQX.htm
 

- Arreguín Victoria y H. Macías Juan, Asepsia, uno de los grandes logros del pensamiento, en Revista Digital Universitaria, 1 de agosto de 2012, Vol. 13, No.8: http://www.revista.unam.mx/vol.13/num8/art79/index.html
 

- Chinchilla, Anastasio, Anales históricos de la medicina en general y biográfico-bibliográficos de la española en particular. Valencia: Imprenta de López y Compañía, 1841-1846: http://www.cervantesvirtual.com/obra/anales-historicos-de-la-medicina-en-general-y-biografico-bibliografico-de-la-espanola-en-particular/


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